no al gato por liebre Lunes, 11 julio 2016

Aclaremos de una vez todo este rollo del bendito telar

Luis Davelouis

La libertad se lleva dentro y se ejerce afuera. Es una decisión, nunca algo que te puedan dar. Soy periodista.

Se solía pensar en el New Age como una huachafería inocua pero nos fuimos dando cuenta de que muchos estafadores traficaban con la necesidad urgente de creer que tenemos las personas: los beneficios de la dieta paleo, de ingerir alimentos “orgánicos” que no atacan el medio ambiente y que no han sufrido modificaciones en su estructura molecular, de las flores de Bach, de las constelaciones etc etc etc.

La más reciente de estos negocios (porque todo lo anterior cuesta más por ser más “natural”) es el telar o flor de la abundancia o de la prosperidad que no es más que un CLAE unicorniano: “abre tu corazón y tu mente y dame lo que hay en tus bolsillos que el universo te lo devolverá con creces”.

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Es muy interesante que haya gente que afirme y asegure que esa vaina de los telares no son una pirámide. Y digo interesante porque nos dice algo de la alucinante capacidad de la gente de creer lo que quiere creer incluso en contra de toda evidencia. La alternativa es asumir que los que defienden el esquema ya saben que es un timo y qur actúan con dolo y mala fe. Mejor creemos que son tontos no más y no unas mierdas.

La estafa (porque eso es, una estafa) de los telares se ha paseado por varios países del mundo y hay casos y testimonios dramáticos en América Latina que incluyen la muerte de alguna mujer a manos de su propio marido por haber perdido dinero que no tenían en un esquema Ponzi del que el salvaje del esposo no sabía nada. (Por supuesto, esto dice de la desesperación de estas mujeres por, de alguna manera, lograr cierta autonomía económica y quizás escapar. Y quizás solo este tipo de desesperación justifique meterse en algo así. “Jalar” a más gente no está justificado bajo ninguna circunstancia).

Esta pirámide explota principalmente cuatro cosas: en primer lugar la ignorancia. Como bien decía Gabriel Ortiz de Zevallos en el muro de Patty Del Río, a menos que creas que la plata puede tener hijitos es imposible comprarse la idea de que “el universo”, “la flor”, “el telar”, “el amor” o “la diosa de la abundancia” te va a devolver eso que invertiste (sí, invertiste porque esperas retribución) multiplicado.

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La ignorancia se potencia con la necesidad: muchas de las mujeres que han sido víctimas de esta estafa del telar en otros países, eran personas que necesitaban el dinero para, como dijimos hace unas líneas, procurarse alguna autonomía, algún alivio económico. Y algunas se endeudaron más allá de sus posibilidades para terminar favoreciendo a otras. Y algunas de las que se endeudaron y no pudieron recuperar su dinero fueron asesinadas por ello. Hablando del amor y el “empoderamiento” de las mujeres, entre mujeres y por las mujeres. ¿Cuánto les importa estas amenazas de muerte y desgracias a todas esas mujeres que siguen defendiendo este engaño? Esas vidas les importan nada.
Las personas tenemos una necesidad enorme de pertenencia y de creer en algo y es mucho más fácil creer en algo tangible.

Es decir, si podemos creer que después de morir iremos al cielo a reunirnos con nuestros familiares muertos y a ser felices por toda la eternidad -o al infierno si no hemos sido lo suficientemente fieles a unas exigencias apócrifas de 5 mil años que no cumplen ni siquiera los que las usan de estandarte-, podemos creer prácticamente en cualquier cosa. Una promesa más que representa un pequeño riesgo y sacrificio y que nos exige un poquito de fe (porque hasta donde sabemos nadie le firma a uno un recibo por los US$1,400 que invierte) a cambio de grandes recompensas en esta vida es casi casi irresistible. Después de todo, no sabemos si hay tienda Prada en el cielo.

En el caso peruano, hasta ahora al menos, la codicia es quizás el principal móvil de esta explosión de “fe”. Es decir, US$1.400 no es algo que le duela mucho a una funcionaria de clase media alta. No realmente. Si pierde la plata probablemente se demore tres meses más en juntar para esas vacaciones en Fiji el próximo año. El riesgo, en ese sentido, es bajo y la recompensa potencial enorme: pones US$1.400 y pocos meses después -pero siempre dependiendo de tu esfuerzo y capacidad de convencer de las virtudes de este telar a otras mujeres- recibes 30 mil dólares.

Y, si lo miran bien, es el mismo rollo de empoderamiento, autonomía e independencia que las empresas de producción y venta de cosméticos en espacios privados han utilizado por decenas de años: Belcorp, entre ellas (y varias señoras y señoritas que trabajan allí están metidas hasta las orejas en el telar de la abundancia y lo defienden a insulto pelado). Estas mujeres no son necesariamente del nivel socio-económico A, lo que quiere decir que la pirámide empieza a bajar y va a terminar como todas: afectando a gente que mete los ahorros de varios años o se endeuda para participar a cambio de la recompensa.

Todo sistema piramidal funciona más o menos así: el individuo uno convence a otros siete individuos de que si le dan cada uno US$ 2.000, cada uno de ellos recibirá a su vez US$2.000 de otros siete individuos esparciendo y difundiendo “la abundancia”, “la palabra”, “la paz”, “la fuente”, “la flor”, la bienaventuraza” o lo que sea. Y así sucesivamente. El primero recibe US$14.000 y cada uno de los que están en la pirámide recibe US$14.000 hasta que todos los de ese grupo están metidos en la pirámide… y necesitan su dinero de vuelta, su recompensa.

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Entonces miran hacia otros lugares. Primero se estafan entre familiares, luego entre amigos, luego entre conocidos. A medida que se van quedando sin gente “igual” se acercan a cualquiera que sea capaz de comprarse tamaña farsa: usualmente gente de menores recursos. Empiezan las “juntas” (no, no las formas de ahorro colectivo de la oficina, sino reuniones para estafar a varios a la vez) que funcionan como redes de pesca: “¿por qué ir buscando peces uno por uno si los puedes meter todos en una sala y venderles esta vaina con power-point, coctelitos y sanguchitos?”. Y así es como la pirámide va creciendo.

La lógica es simple: el de arriba se agarra la plata de los de abajo y el flujo de dinero depende de la capacidad de los que van entrando de meter más gente en la trampa. La plata NO SE REPRODUCE solo entra y sale concentrada. Como ni la gente ni la plata son infinitos en un monento el flujo se detiene y la cantidad de gente que se queda sin “recompensa” es incalculable. Lo que me temo es que si ya está en los medios, es porque ya empezaron a aparecer los primeros síntomas de colapso. Si conocen a alguien que esté “pensando” en meterse a esto, deténganlo y prevengan que lo/a estafen. (Pongo “pensando” entre comillas porque si te demoras dos segundos en pensar no te metes a participar en estos fraudes).

En la biblia dice que aquél que da se le devolverá “ciento por uno” (Génesis 26:12; Proverbios 19:17; Marcos 10:28-30), principio religioso universal de reciprocidad que se basa no en la recompensa, sino en la intención de ayudar. La idea es “si por ayudar te quedas sin nada ahora, no te preocupes, porque el Señor te lo devolverá con creces cuando más lo necesites”. No insta a ayudar por la recompensa, promueve la solidaridad sin desesperar por la pregunta -muy práctica y lógica, por lo demás- “y si le doy lo que tengo, qué van a comer mis hijos mañana?”.

Lamentablemente, si la comprensión de lectura no es nuestro fuerte, la lógica lo es mucho menos.

 Y aquí les dejo un grafiquito de cómo funciona una pirámide y cómo así es que colapsa. Es increíble que después de tantas pirámides (CLAE, Tagal, LIVE y etc etc, sigamos cayendo).

ponzi

La voy a buscar en castellano, pero me parece que se entiende bien.

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Luis Davelouis

La libertad se lleva dentro y se ejerce afuera. Es una decisión, nunca algo que te puedan dar. Soy periodista.