no al gato por liebre Martes, 1 diciembre 2015

“Es la guerra, todos contra todos y si no te portas como una bestia los demás te pasarán por encima”

Luis Davelouis

La libertad se lleva dentro y se ejerce afuera. Es una decisión, nunca algo que te puedan dar. Soy periodista.
polis

Foto: www.poderpúblico.net

Acabo de llegar a casa. En los últimos 20 minutos antes de dejar al mundo encerrado afuera he visto -al menos- 20 salvajadas perpetradas por choferes de taxis vejestorio, de taxis modernos, de camionetones de US$60 mil o más, de combis, de microbuses que deberían estar en el deshuesadero y de buses modernos a gas natural. Los gritos, las cerradas, los claxon, los dientes, los manazos, los bufidos... No importa quién tiene la preferencia de pase ni si el semáforo está en rojo, ni si hay una señora con un niño pequeño de la mano cruzando la pista por el pedacito de cruce peatonal que a veces y con suerte dejan los autos, un viejito en andador o una joven con su perro. Es la guerra, todos contra todos y si no te portas como una bestia los demás te pasarán por encima. Un verdadero y completo asco. La bestialidad no tiene nada que ver con el nivel socio económico, en absoluto.

La rubia idiota que va manejando una Porsche Cayenne con el iPhone en una mano o el taxista que va en un Kia sin siquiera pasajero se pasan la luz roja y mandan a la mierda a quien se los señala con la misma concha y con el mismo gesto y palabras. Ninguna diferencia. Desde una de las esquinas, una policía estaba punto de ponerse a llorar con su pito en la mano; más o menos como Humala antes del discurso de 28 de julio, con su banda presidencial en el pecho.


Recordé una noticia de la semana pasada (o de la anterior, no estoy seguro) aparecida en la televisión. Una combi se pasó una luz roja, un patrullero la intentó detener, pero la combi aceleró y se dio a la fuga poniendo en peligro a otros conductores y a los peatones que esperaban transporte en el paradero. Luego de un trecho relativamente corto, el patrullero y una camioneta de serenazgo lograron detenerla. Según dejaban ver las cámaras, el chófer de la combi, secundado por el cobrador, en vez de pedir disculpas o de por lo menos poner cara de idiotas y quedarse callados, le increpaban algo airada y matonescamente a los serenos y los policías. Cuando estos intentaron detener al chofer, este le propinó un puñete a uno de los policías y el cobrador se saltó al cuello a uno de ellos.

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Foto: vía Peru.com

Yo, simplemente, no daba crédito a lo que estaba viendo. Y recién en este momento, mientras escribo esto, ya no sé muy bien por qué. ¿Se acuerdan de “me llega al pincho tu filtro”? ¿Se acuerdan de Fiorella Cayo cuando le pasó por encima del pie a una policía que la detuvo y encima la insultó? ¿Se acuerdan de la policía a la que un chofer agarró a golpes en la cara y la dejó hospitalizada luego de que esta o detuviera? Han sido decenas los casos televisados en los que conductores atrapados en la comisión flagrante de una falta grave o muy grave, han reaccionado con mucha violencia contra la “autoridad”. ¿Por qué?

Muchos de ustedes ven televisión y canales de noticias de Europa y de EE.UU. Muchos saben que en Londres, por poner un ejemplo, una parte muy importante de los patrulleros de la policía va a pie y no va armada. ¿Sería eso posible en el Perú? ¿Sería siquiera imaginable que en Lima un policía detenga a un conductor y que, aunque este no tenga su licencia de conducir consigo, el policía lo deje ir pidiéndole que al día siguiente se acerque a la dependencia con su brevete para ponerte una pequeña amonestación? Es tan inimaginable que cuando yo lo vi me dio risa. Y después me dio vergüenza.

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Foto: Captura América Noticias

Esta tarde en el tráfico me ha dejado el oscuro sentimiento de que no es posible tratar como gente a quien no se porta como gente, a quien no reacciona como tal. Que no es posible ser civilizado con un salvaje como no se le puede explicar qué cosa son fractales a un perico y esperar que lo entienda. Es absolutamente inútil. Es inútil tratar de sostener reglas del siglo XXI en una sociedad emperrada en pertenecer al siglo XV; es inútil intentar razonar con un animal que piensa que agredir lo pone de alguna manera en ventaja cuando debería estar disculpándose o rectificando. Como bien señalan algunos, no sin cierto cinismo, ¿por qué no se portan así, como salvajes, cuando van a EE.UU.? Porque les rompen el alma. ¿Es esa la salida?

Quiero pensar que no, pero me quedo sin razones. Y no hablo de la represión por la represión. En EE.UU. las marchas y las protestas siempre están permitidas en principio, pero dentro de un determinado espacio marcado por líneas amarillas: si te sales, te llevan y a nadie se le ocurre protestar porque se llevaron a un revoltoso. Hay una distancia considerable entre eso y lo que vemos aquí cuando la policía le dispara a los manifestantes que salen a la calle porque en más de medio año el gobierno no les hizo caso y se les mueren los animales y desaparecen sus medios de subsistencia. Eso es diferente.

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Foto: vía La Mula

Pero miro mi ciudad y me pregunto si es posible –ya ni siquiera deseable– tener reglas de urbanidad y civilidad mínimas y cuán fuerte debería actuar el aparato de violencia del estado para hacer cumplir las reglas de manera que sean verdaderamente disuasivas. ¿Y si la policía te pudiera hacer un hueco con una pata de cabra en el capó si te pasas una luz roja? ¿Eso no es más disuasivo que poner decenas de miles de papeletas que jamás se pagan y que no impiden que el infractor siga infringiendo las normas? Me he puesto draconiano, la civilización hay que merecerla y el mérito es esfuerzo. Y no sé si es que no les da la gana o no pueden, como un perro no puede aprender a sumar. Ya no sé nada. ¿Amor y ternura? Se equivocaron de país.

Que se vayan todos a la mierda. Me voy a chupar con Aldo Mariátegui.

Luis Davelouis

La libertad se lleva dentro y se ejerce afuera. Es una decisión, nunca algo que te puedan dar. Soy periodista.